← Volver a Reflexiones
Liderazgo · Cultura · Conversaciones

No necesitamos más normas.
Necesitamos más conversaciones.

Cuando el silencio se normaliza, el desgaste empieza a hacerse invisible

schedule Lectura: 6–8 min bookmark Reflexión

Cuando algo no funciona en nuestra vida o en nuestro trabajo, solemos reaccionar igual: ponemos una norma más.

Una regla.

Un límite.

Un “a partir de ahora se hará así”.

Y durante un tiempo parece que funciona. Hasta que deja de hacerlo.

Porque el problema rara vez es la falta de normas. El problema suele ser la falta de conversaciones honestas.

Cuando las normas sustituyen a las conversaciones

Las normas son necesarias. Dan estructura, orden, sensación de control.

Pero cuando se convierten en la única respuesta, suelen esconder otra cosa: el miedo a hablar.

Hablamos de:

Lo que hay que hacer

Lo que toca

Lo que se espera

Pero evitamos hablar de:

Cómo estamos de verdad

Qué nos está pesando

Qué ya no encaja

Qué necesitamos ahora

El silencio no aparece por casualidad. Se aprende. Se normaliza. Se hereda.

El desgaste que no se ve

No nos rompemos de golpe. Nos vamos gastando.

Cuando no hay espacios para hablar:

Acumulamos malentendidos

Normalizamos la tensión

Confundimos cansancio con desmotivación

Aprendemos a callar antes que a decir

Y aparecen frases como:

“No sé qué me pasa”

“Antes no era así”

“Estoy cansado y no sé de qué”

Muchas veces sí sabemos qué pasa. Pero no nos hemos dado permiso para decirlo.

Conversar también es un acto de valentía

Hablar de verdad no es cómodo. Ni en el trabajo ni en la vida.

Conversar implica:

Parar

Escuchar sin preparar respuesta

Aceptar que algo puede cambiar

Renunciar a tener razón todo el tiempo

Por eso evitamos tantas conversaciones importantes. No por falta de palabras, sino por miedo a lo que pueda pasar después.

No toda conversación arregla las cosas. Pero…

No todas las conversaciones solucionan un problema. Pero la ausencia de conversaciones siempre lo agrava.

Porque lo que no se dice:

Se somatiza

Se enquista

Se proyecta

Se repite

Hablar no es garantía de éxito.
Callar es casi siempre garantía de desgaste.

Vivir con menos normas y más diálogo

Vivir mejor no pasa por controlarlo todo. Pasa por escucharnos más.

Por atrevernos a decir:

“Esto ya no me funciona”

“Necesito otra cosa”

“No estoy bien”

“Hablemos de esto”

Las conversaciones no son el final de un proceso. Suelen ser el inicio de algo más honesto.

Comentarios