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¿Hay soluciones para el estrés laboral?

Diagnóstico, priorización y mejora continua para reducir carga mental y sostener un ritmo saludable.

Me suena el despertador, y mientras me aseo y desayuno, tengo la cabeza enfocada en el día que me espera. ¿te suena?

Llego a la clínica, y a parte de tener una agenda apretadísima, los imprevistos no cesan: Llamadas, citas sin hora, historiales por hacer, interrupciones …. ¿Cuándo podremos parar y comer un poco?

Casos complicados, tratamientos que no acaban de funcionar, Algún conflicto que otro con el equipo… Pero ya estamos a la tarde, y sin un ratito de respiro, y con una gran sonrisa, tengo que ofrecer lo mejor de mí. Parece tarea fácil ¿verdad?

Y al final del día ¿no te da la sensación de irte a casa sin el trabajo bien hecho? ¿no te cuestionas si todo este esfuerzo vale la pena? ¿y qué hacemos con todo este estrés acumulado?

Lo curioso del caso es que cuando finalizo la jornada, además de todo eso me digo, “¡¡¡Tienes que gestionar mejor la clínica !!!”

Te sientes identificado, ¿verdad? Y ante toda esta vorágine ¿Qué podemos hacer?

Te propongo que abras la mente y hagas un acto de fe en ti mismo y en tu equipo, y empieces a confiar en las distintas herramientas de mejora continua:

  • Los 5 porqués: proceso infalible de diagnostico
  • Filosofía Kaizen: Para llegar a grandes objetivos, haz algo cada día
  • el ciclo de Deming: Planificar – hacer – chequear – actuar.
  • Lean: Quitar todo lo que sobra “muda”

Todas ellas tienen algunos puntos en común:

  • Identificar el problema y/o lo que no aporta
  • Analizar posibles opciones factibles
  • Actuar cautelosamente, pero sin miedos.
  • Verificar concienzudamente
  • Implantar de forma natural

Vamos a detenernos un poco en cada uno de ellos:

  • Identificar el problema:

Es un principio básico de cualquier proceso de mejora. En muchas ocasiones definimos el problema, pero nos quedamos en la superficie y no llegamos a la esencia del problema. ¿Por qué tenemos un exceso de trabajo? ¿Cuáles son las causas? ¿Por qué tenemos tantas interrupciones? ¿cuáles son? ¿Como las gestionamos? ¿Quién las gestiona? ¿Y porque él o ellas?

¿Alguna vez nos hemos hecho tantas preguntas? Apuntadlas todas las que os salgan y preguntaros de nuevo por qué. Hay que llegar a la raíz del problema para poder pensar en soluciones.

Fijaros que la raíz del problema probablemente es una consecuencia de muchos factores y es importante que interioricemos que tenemos que hacer un buen diagnóstico, y que la solución depende de todo el equipo.

  • Analizar o ver las opciones que tenemos:

Probablemente si hemos identificado el problema, encontrar soluciones es un juego de niños:

Si ya tenemos un posible diagnostico o una hipótesis, es hora de pensar en distintos tratamientos para paliar esa patología.

¿Os habéis planteado hacer un Brainstorming para co-crear posibles soluciones? Por mi experiencia cuando se hace una lluvia de ideas, lo más colaborativo posible, de la idea más sencilla salen fórmulas magistrales.

Podría ser que en principio no dispongamos de ese tiempo, no obstante, hoy en día hay infinidad de herramientas que te ayudaran a hacer esa lluvia de ideas sin necesidad de que sea de modo presencial.

Y tú puedes pensar que no sabemos por dónde empezar, ¿Te has planteado pedir ayuda? Al fin y al cabo, tu trabajo nace de una necesidad ¿no? ¿Tenemos esa necesidad de gestionar nuestro estrés y el del equipo?

  • Probar y actuar

Esta es la parte que más me gusta y confieso que cuando escucho la típica frase de, “no estamos para hacer inventos”, reconozco que mi irreverencia se me nota al escaparse una tímida sonrisa. ¿Qué es la vida sino un ensayo y error? ¿Te has planteado alguna vez porque somos tan reacios a los cambios?

Si nos tomamos los procesos como palancas de aprendizaje, para mejorar en la gestión de nuestras clínicas, y probamos soluciones imaginativas ¿Qué puede salir mal?

Es momento de trazar ese plan de acción que no comprometa el presente de la empresa, y tomárnoslo como aquel que va a probar un menú degustación y se queda con lo que más ha disfrutado.

Es hora de decidir el tratamiento: ¿Qué le vamos a dar? ¿Como lo vamos a dar? ¿Quien o quienes se lo van a dar? ¿Cuándo lo vamos a dar? ¿Hasta cuándo lo vamos a dar?

Que te parece si cambiamos la palabra dar por hacer. Te resuena ¿verdad?

  • Verificar

Ya sabemos que cuando escogemos un tratamiento tenemos que verificar si ha funcionado ¿no?

¿Y que solemos hacer cuando un tratamiento no ha funcionado? Eso es. Buscar alternativas.

En el caso de que las opciones que hayamos probado, el resultado no cubre las expectativas que buscamos, tenemos la oportunidad de empezar el ciclo de nuevo:

  • Indagar porque no ha funcionado.
  • Que podemos hacer.
  • Ensayamos de nuevo.

Decía Einstein que “perseverar es la clave del éxito”. Y yo te pregunto: En paciencia y perseverancia, a los veterinarios ¿nos gana alguien?

  • Implantar

Obviamente si el resultado final es satisfactorio hacemos lo que es obvio. Implantarlo de forma inmediata o progresiva.

Pero ¿os ha pasado alguna vez que teniendo todo el viento a favor las cosas no salen como a uno le gustaría? ¿Cuántas veces os ha pasado que, sin ningún motivo aparente, el cumplimiento de tratamiento deja de funcionar? ¿y por qué? ¿y qué podemos hacer? Fíjate que ya estamos una vez más en el círculo de Deming.

Por mi experiencia, en ocasiones, esos buenos hábitos obtenidos se olvidan y se produce cierta sensación de frustración. En ese caso ¿Qué os parecería decretar un garante de este proceso? Quizás os podría ayudar a la consecución del resultado, y si no, analizar profundamente donde y en qué momento se ha roto la cadena.

¿Recuerdas la pregunta del inicio? ¿Hay soluciones para el estrés laboral?

Y ahora yo te pregunto ¿Qué haces para evitar ese estrés? O si lo prefieres ¿Qué hago para cuidar de mi bienestar y el de mi equipo?

Sin duda, desde la asociación de AGESVET-GGA tenemos claro que los cambios empiezan por uno mismo, y en ese caso como líderes, tenemos que poner de nosotros para cuidar el ambiente laboral, y te propongo que pases a la acción.

"La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos"

Henry Ford